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Conociendo el Espiritismo

Foto del escritor: Visión Espírita
Visión Espírita
23 sept
6 min de lectura

El Libro de los Espíritus: Capítulo IV - Pluralidad de las existencias

Encarnación en los diferentes mundos

Preguntas y respuestas de la 172 a la 182

Flavia Roggerio


¡Hola, amigos!


En la edición anterior entramos en un tema que causa bastante curiosidad en gran parte de la humanidad. Hablamos sobre el alma después de la muerte del cuerpo físico. Si te la has perdido, te recomiendo que vuelvas atrás para empezar desde el principio.


¡Te aseguro que vale la pena!


Por cierto, ¿has visto el eclipse lunar? El fenómeno ha parado el mundo durante unos minutos, aunque haya durado horas, de forma global. ¡Miles de ojos apuntando al cielo!


Seguramente nos hacemos preguntas ante un suceso así. Y no solo respecto a la Luna. Cuando miramos al cielo, vemos miles de puntos brillantes cada noche. A veces se esconden tras un cielo nublado, pero siempre están ahí.


Allan Kardec explora el tema de las muchas moradas que hay en la casa de nuestro Padre, como nos enseña Jesús. El filósofo y escritor consulta a los Espíritus sobre esta cuestión.


¡¡¡Las respuestas son de lo más interesantes!!!


Recordemos que el texto colocado entre comillas a continuación de cada pregunta es la respuesta que dieron los Espíritus. Debido a la complejidad de algunas respuestas, se han diferenciado con otro tipo de letra las notas y explicaciones añadidas por el autor, en los casos en que existía la posibilidad de confundirlas con el texto de las respuestas. Cuando forman capítulos enteros, no hay lugar a confusión, de modo que se ha conservado el tipo de letra ordinario.


172. Nuestras diferentes existencias corporales, ¿se llevan a cabo todas en la Tierra?

«No todas, sino en los diferentes mundos. La existencia en la Tierra no es la primera ni la última, pero sí una de las más materiales y más alejadas de la perfección».


173. El alma, en cada nueva existencia corporal, ¿pasa de un mundo a otro, o puede cumplir muchas existencias en el mismo planeta?

«Puede volver a vivir muchas veces en el mismo planeta, si no estuviera suficientemente adelantada para pasar a un mundo superior».


173a. Así pues, ¿podemos reaparecer muchas veces en la Tierra?

«Por supuesto».


173b. ¿Podemos volver a ella después de haber vivido en otros mundos?

«Seguramente. Es posible que hayáis vivido ya en otras partes y también en la Tierra».


174. ¿Es una necesidad volver a vivir en la Tierra?

«No; pero si no adelantáis, podéis ir a otro mundo que no sea mejor, o que sea peor que ella».


175. ¿Hay alguna ventaja en volver a vivir en la Tierra?

«Ninguna ventaja en particular, a menos que sea para cumplir en ella una misión. En ese caso, se adelanta allí como en otras partes».


175a. ¿No seríamos más dichosos si permaneciéramos como Espíritus?

«¡No, no! Quedaríamos estacionarios, y lo que queremos es adelantar hacia Dios».


176. Los Espíritus, después de haber estado encarnados en otros mundos, ¿pueden encarnar en este, si no lo han hecho nunca antes?

«Sí, como vosotros podéis encarnar en los demás. Todos los mundos son solidarios: lo que no se lleva a cabo en uno se cumple en otro».


176a. Así pues, ¿hay hombres que están en la Tierra por primera vez?

«Los hay muchos y en diversos grados».


176b. ¿Se puede reconocer, mediante algún signo, a un Espíritu que está por primera vez en la Tierra?

«Eso no sería de ninguna utilidad».


177. Para llegar a la perfección y a la dicha suprema, que es el objetivo final de todos los hombres, ¿debe el Espíritu pasar por la serie de todos los mundos que existen en el universo?

«No, porque hay muchos mundos que están en el mismo grado, y en ellos el Espíritu no aprendería nada nuevo».


177a. ¿Cómo se explica, entonces, la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?

«Puede encontrarse cada vez en posiciones muy diferentes, que son para él otras tantas ocasiones de adquirir experiencia».


178. Los Espíritus, ¿pueden volver a vivir corporalmente en un mundo relativamente inferior a aquel en el que ya vivieron?

«Sí, cuando tienen que cumplir una misión para ayudar al progreso. En ese caso, aceptan con alegría las tribulaciones de dicha existencia, porque les proporcionan un medio para adelantar».


178a. ¿Eso no puede suceder también por expiación? ¿No puede Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?

«Los Espíritus pueden permanecer estacionarios, pero no retroceden. En ese caso, su castigo consiste en no adelantar y en recomenzar, en el medio que conviene a su naturaleza, las existencias que emplearon mal».


178b. ¿Cuáles son los Espíritus que deben recomenzar la misma existencia?

«Los que fracasan en su misión o en sus pruebas».


179. Los seres que habitan en cada mundo, ¿llegaron todos al mismo grado de perfección?

«No; es como en la Tierra: los hay más o menos adelantados».


180. Al pasar de este mundo a otro, ¿conserva el Espíritu la inteligencia que tenía aquí?

«Sin duda. La inteligencia no se pierde, pero el Espíritu puede no contar con los mismos medios para manifestarla. Eso depende de su superioridad y del estado del cuerpo que tomará».


181. Los seres que habitan en los diferentes mundos, ¿tienen cuerpos semejantes a los nuestros?

«Tienen cuerpos, sin duda, porque es necesario que el Espíritu esté revestido de materia para obrar sobre la materia. No obstante, esa envoltura es más o menos material según el grado de pureza al que llegaron los Espíritus. En eso consiste la diferencia entre los mundos que debemos recorrer, porque hay muchas moradas en la casa de nuestro Padre y, por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben y tienen conciencia de ello en la Tierra, pero otros no lo saben en absoluto».


182. ¿Podemos conocer con exactitud el estado físico y moral de los diferentes mundos?

«Nosotros, los Espíritus, solo podemos responder conforme al grado en que os encontráis. Es decir, que no debemos revelar esas cosas a todos, porque no todos están en condiciones de comprenderlas, y eso los perturbaría.»


A medida que el Espíritu se purifica, el cuerpo que lo reviste también se acerca a la naturaleza espírita. La materia se torna menos densa, ya no se arrastra penosamente por la superficie del suelo, las necesidades físicas son menos groseras y los seres vivos ya no tienen necesidad de destruirse mutuamente para alimentarse. El Espíritu es más libre y tiene, respecto de las cosas lejanas, percepciones que desconocemos. Ve con los ojos del cuerpo lo que nosotros solo vemos con el pensamiento. La purificación de los Espíritus se refleja en el perfeccionamiento moral de los seres en que están encarnados. Las pasiones animales se debilitan y el egoísmo da lugar al sentimiento fraternal. Así, en los mundos superiores a la Tierra no se conocen las guerras. Los odios y las discordias allí no tienen objeto, porque nadie piensa en hacer daño a su semejante. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que les confiere una conciencia exenta de remordimientos hacen que la muerte no les cause ninguna aprensión: la ven llegar sin temor, como una simple transformación. La duración de la vida en los diferentes mundos parece ser proporcional al grado de superioridad física y moral de los mismos, lo cual es absolutamente racional. Cuanto menos material es el cuerpo, menos expuesto se encuentra a las vicisitudes que lo desorganizan. Cuanto más puro es el Espíritu, menos son las pasiones que lo consumen. Es otro de los beneficios de la Providencia, que de ese modo quiere abreviar los padecimientos.


Entonces, según las respuestas obtenidas por Kardec, los «extraterrestres» son Espíritus como nosotros, que «viven» experiencias para progresar, como nosotros, en otros planetas. Nosotros ya «vivimos» en otros astros, o no. Pero posiblemente habitaremos alguno durante nuestro proceso de evolución.


Aunque pueda parecer algo muy irreal, sería una ingenuidad pensar que Dios, con su inmensa grandiosidad, solo hubiera puesto «vida» en la Tierra.


Imaginemos por un momento que hay por ahí unos cuantos vecinos planetarios, con mayor o menor grado de evolución, esperando nuevas oportunidades para perfeccionarse.


Hablando aún de la mochila de la última edición, ¿qué guay sería añadir una experiencia en Marte? ¿O en Júpiter?


Este es un capítulo extenso que aún no ha terminado. En la próxima edición hablaremos más acerca del Universo.



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