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Ciencia & Salud

  • Foto del escritor: Visión Espírita
    Visión Espírita
  • hace 5 días
  • 9 min de lectura

Entre la ciencia y el espíritu: el impacto de los animales en nuestra salud

Dra. Romina Romero 


Durante décadas, la medicina consideró la relación entre humanos y animales de compañía como un vínculo esencialmente emocional o accesorio al bienestar psicológico.

Sin embargo, en las últimas décadas, distintas investigaciones en campos como la neurociencia, la psicología, la inmunología y la medicina integrativa han comenzado a demostrar que la convivencia con animales puede generar cambios fisiológicos medibles en el organismo humano.

Entre los hallazgos más consistentes se encuentra la modulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, con reducción de los niveles de cortisol —principal hormona del estrés—, así como el aumento de oxitocina asociado al contacto afectivo.


Estos cambios se han relacionado con disminución de síntomas de ansiedad y depresión, mejor regulación emocional y efectos positivos sobre parámetros cardiovasculares. En este contexto, las intervenciones asistidas con animales se han consolidado como un campo emergente dentro de la medicina complementaria.


Más allá de la evidencia clínica, muchas personas describen experiencias subjetivas difíciles de reducir a variables biológicas: animales que parecen percibir el sufrimiento emocional, acompañar procesos de enfermedad o muerte, y generar estados de calma profunda en situaciones de crisis. Esta convergencia entre lo empírico y lo vivencial abre una cuestión relevante: si el vínculo humano-animal no solo influye en la salud física y mental, sino también en dimensiones más profundas del equilibrio emocional y espiritual.



Perspectiva histórica y evolución del pensamiento


Las culturas antiguas, como la egipcia, la hindú y diversas tradiciones indígenas, otorgaron a los animales un valor simbólico y espiritual, considerándolos en muchos casos seres sagrados o intermediarios de fuerzas superiores. En el hinduismo y el budismo, la noción de reencarnación y continuidad vital favoreció una visión de respeto hacia todas las formas de vida, entendidas como parte de un mismo proceso evolutivo.


En contraste, la tradición filosófica occidental clásica, influida por Aristóteles, estableció jerarquías ontológicas en las que el ser humano ocupaba un lugar superior debido a su racionalidad. Posteriormente, durante siglos, especialmente bajo ciertas interpretaciones del pensamiento judeocristiano y del mecanicismo cartesiano, se consolidó la idea de que los animales actuaban exclusivamente por instinto.


René Descartes llegó a describirlos como “máquinas biológicas” carentes de conciencia o alma racional. No obstante, esta visión comenzó a transformarse con el desarrollo de la biología moderna, la etología y las ciencias cognitivas.


En el siglo XIX, Charles Darwin introdujo el concepto de continuidad evolutiva entre especies, cuestionando la separación absoluta entre humanos y animales. Posteriormente, numerosos estudios en neurociencia y comportamiento animal han demostrado la existencia de capacidades complejas en distintas especies, incluyendo aprendizaje, memoria, comunicación social, empatía y respuesta emocional.



Perspectiva espírita del principio inteligente


Desde la doctrina espírita, los animales no son concebidos únicamente como organismos biológicos, sino como seres portadores de un principio espiritual en evolución. Según El Libro de los Espíritus, estos poseen un principio inteligente que sobrevive a la muerte del cuerpo físico y que forma parte de una escala evolutiva distinta a la humana, aunque vinculada a un origen común.

En el Libro de los Espíritus, libro segundo, Mundo de los Espíritus, capítulo XI nos habla de los Animales y de sus características 1:


  1. Puesto que los animales tienen una inteligencia que les da cierta libertad de acción, ¿existe en ellos un principio independiente de la materia? 

«Sí, y sobrevive al cuerpo».

-¿Este principio es un alma semejante a la del hombre?

«Si así lo queréis, también es un alma, esto depende del sentido que se dé a esta palabra; pero es inferior a la del hombre. Del alma de los animales a la del hombre, va tanta diferencia como del alma humana a Dios».


  1. ¿De dónde toman los animales el principio inteligente que constituye la especie particular de alma de que están dotados? 

«Del elemento inteligente universal».

-La inteligencia del hombre y la de los animales, ¿derivan, pues, de un principio único?

«Sin duda alguna; pero en el hombre ha experimentado una elaboración que la hace superior a la que anima al bruto».


Bajo esta perspectiva, los animales no serían entidades inferiores sin finalidad, sino seres en proceso evolutivo dentro de un sistema espiritual más amplio. Su interacción con el ser humano podría formar parte de un intercambio de aprendizaje mutuo, donde ambos contribuyen a su desarrollo. En este sentido, el vínculo afectivo, la convivencia y el cuidado pueden ser entendidos como expresiones de un proceso de evolución compartida.



Evidencia científica sobre la interacción humano-animal


Diversos estudios han demostrado que la interacción con animales produce efectos fisiológicos significativos. En el estudio de Pendry y Vandagriff et al 2, realizado en estudiantes universitarios, se observó que tan solo 10 minutos de interacción con perros y gatos fueron suficientes para reducir los niveles de cortisol en comparación con grupos control.


Además, se evidenció que el contacto directo con animales generaba mayor reducción del estrés que la exposición pasiva a imágenes o la observación de terceros interactuando con ellos. El estudio también mostró un incremento en la liberación de oxitocina, hormona asociada al vínculo afectivo, la calma y la confianza. Asimismo, se describieron efectos sobre la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la activación del sistema nervioso autónomo, con predominio de respuestas parasimpáticas.



Intervenciones asistidas con animales en oncología


En el ámbito oncológico, las intervenciones asistidas con animales tanto perros como caballos, han sido estudiadas como complemento al tratamiento médico convencional. Los trabajos de Holder et al. 3,4 analizan tanto los mecanismos teóricos como los resultados clínicos de estas intervenciones.


Los autores describen varios mecanismos fisiológicos potenciales, entre ellos el contacto físico con animales, que genera confort táctil, reducción del estrés emocional y cambios neuroendocrinos caracterizados por disminución del cortisol y aumento de oxitocina y endorfinas.


Estos efectos han sido observados en pacientes con cáncer de mama, cáncer colorrectal, población pediátrica y en contextos de cuidados paliativos, donde el componente emocional adquiere especial relevancia clínica.



Prevención cardiovascular y actividad física


En el ámbito cardiovascular, la relación entre tenencia de mascotas y salud ha sido ampliamente estudiada. Levine et al. 5 revisan la evidencia disponible sobre el impacto de la convivencia con perros y gatos en factores de riesgo cardiovascular.


Los resultados indican que los propietarios de perros presentan mayor nivel de actividad física, incluyendo mayor número de caminatas semanales y mayor cumplimiento de recomendaciones de ejercicio. Algunos estudios muestran incrementos de entre 22 y 31 minutos semanales de caminata tras la adquisición de un perro, así como una mayor probabilidad de cumplir con los niveles recomendados de actividad física.


Asimismo, en pacientes con antecedentes de infarto agudo de miocardio, se ha observado una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca en propietarios de mascotas, lo que se asocia a mejor regulación autonómica y menor mortalidad cardiovascular. En este contexto, la American Heart Association ha señalado que la tenencia de perros puede ser considerada como un factor razonable dentro de estrategias de reducción de riesgo cardiovascular.



Salud mental y trastorno depresivo mayor


En el ámbito de la salud mental, las intervenciones asistidas con animales han mostrado resultados prometedores. En el estudio de Balajewicz et al. 6, se analiza su impacto en pacientes con trastorno depresivo mayor, identificando efectos sobre sistemas neurobiológicos clave.


Se describen tres mecanismos principales:


Sistema oxitocinérgico: el contacto con animales estimula la liberación de oxitocina, favoreciendo la regulación emocional y la reducción de la ansiedad.• Eje hipotálamo-hipófisis-adrenal: se observa disminución de cortisol y estabilización de la respuesta al estrés.• Vías sensoriales C-táctiles: la estimulación táctil activa circuitos somatosensoriales relacionados con la corteza insular, facilitando la regulación emocional no cognitiva.


Los autores concluyen que estas intervenciones pueden facilitar la preparación del paciente para otros tratamientos, reduciendo barreras emocionales y aumentando la apertura social, lo cual resulta especialmente útil en casos de depresión resistente.



Demencia y deterioro cognitivo


En pacientes con demencia, las intervenciones asistidas con animales también han sido evaluadas. El metaanálisis de Lai et al. 7, que incluye 9 ensayos controlados aleatorizados en Europa y Estados Unidos con un total de 305 participante, en los cuales los animales utilizados fueron en su gran mayoría perros y en un estudio, se emplearon caballos, se compararon con el cuidado estándar (sin animales), con animales robóticos y con peluches. Se sugiere que estas intervenciones pueden producir una leve reducción de síntomas depresivos, aunque con evidencia de baja certeza.


Los resultados indican que la interacción con animales vivos podría ser más efectiva que la realizada con estímulos inanimados o robots, lo que refuerza la importancia del componente relacional en la respuesta terapéutica.



Hipoterapia y rehabilitación neurológica


Ya nos recuerda Emmanuel, del médium Francisco C Xavier en el capítulo XVII 8, cuál es la verdadera naturaleza de los animales: 


“…Los animales tienen su propio lenguaje, sus propios afectos, su propia inteligencia rudimentaria, con innumerables atributos. Son los hermanos más cercanos del hombre y, por lo tanto, merecen su protección y cuidado…

 Incluso los animales más feroces muestran una ternura infinita hacia sus crías. Hay aves que se dejan matar cuando no se les permite defender a sus familias. Perros, caballos, monos y elefantes revelan cualidades de inteligencia notables…

 La sensibilidad de los perros y los caballos a los elogios y las reprimendas es un hecho observable….”


 La hipoterapia constituye una intervención complementaria en rehabilitación neuromotora que utiliza el movimiento tridimensional del caballo como estímulo terapéutico.


El metaanálisis de Menor-Rodríguez et al. 9 , analiza 11 estudios y determina los beneficios de esta terapia como método de rehabilitación complementario para niños con parálisis cerebral . De los estudios revisados coinciden en que la hipoterapia genera mejoras significativas en diversas áreas: 


1. Nivel Físico y Motor

  • Función Motora Gruesa: Se observa un incremento en la autonomía para realizar cambios posturales y una disminución de movimientos involuntarios. 

  • Equilibrio y Postura: Mejora la distribución del peso corporal, la estabilidad del tronco y el control de la cabeza y el cuello. 

  • Espasticidad y Tono Muscular: Ayuda a reducir la rigidez muscular (especialmente en los aductores de la cadera) y mejora el rango de movimiento articular. 


2. Nivel Psicológico y Social

  • Autoestima: El contacto con el animal aumenta la seguridad, la confianza y la autopercepción positiva del niño. 

  • Habilidades Cognitivas: Estimula la capacidad de atención y concentración durante las sesiones. 

  • Interacción Social: Facilita la socialización gracias al vínculo afectivo con el caballo. 


3. Actividades de la Vida Diaria (AVD)

  • Se reporta una mayor independencia en la ejecución de tareas cotidianas y una mejora general en la calidad de vida.

Concluyendo que si bien, no debe reemplazar a la fisioterapia convencional si debe utilizarse como un refuerzo para potenciar los resultados, así como para sostener los efectos en el tono muscular y la espasticidad.


A veces, el ser humano establece una relación desequilibrada y poco respetuosa con la naturaleza y con los animales, sostenida por una visión antropocéntrica que lo sitúa en el centro del universo y subestima el valor del resto de la creación. Esta forma de comprensión ha contribuido, en distintos grados, a desequilibrios ecológicos, crisis ambientales y alteraciones del equilibrio natural que hoy se manifiestan de forma evidente.


Frente a ello, los animales —nuestros hermanos menores— merecen ser reconocidos desde una ética de ternura, respeto, protección y compasión. Lejos de ser meros recursos, constituyen presencias vivas que aportan consuelo, equilibrio y sentido a la experiencia humana. Su compañía trasciende lo cotidiano, ofreciendo paz, esperanza y sostén emocional en momentos de dificultad, especialmente en aquellas pruebas y expiaciones que forman parte de la existencia.

Su presencia favorece nuestro equilibrio emocional, contribuye al bienestar psicológico y refuerza la capacidad de resiliencia. En muchos casos, acompañan silenciosamente procesos de nuestra Reforma íntima, facilitando aprendizajes profundos sobre el amor incondicional, la entrega y la conexión con la vida.


Desde esta perspectiva, la convivencia con los animales no solo debe entenderse como una relación funcional o afectiva, sino como parte de un proceso más amplio de evolución individual y colectiva. Respetar su existencia como seres en desarrollo implica reconocer su valor intrínseco dentro del orden de la vida, promoviendo una convivencia armónica basada en el cuidado mutuo y en la conciencia de que toda forma de vida participa, de algún modo, en una misma trayectoria evolutiva, en una misma Caminada.



Bibliografía

  1. Libro de los Espíritus. Allan Kardec. FEB

  2. Pendry, P., & Vandagriff, J. L. (2019). Animal Visitation Program (AVP) Reduces Cortisol Levels of University Students: A Randomized Controlled Trial. AERA Open, 5(2).

  3. Holder TRN, Gruen ME, Roberts DL, Somers T, Bozkurt A. A Systematic Literature Review of Animal-Assisted Interventions in Oncology (Part II): Theoretical Mechanisms and Frameworks. Integr Cancer Ther. 2020 Jan-Dec;19:1534735420943269. 

  4. Holder TRN, Gruen ME, Roberts DL, Somers T, Bozkurt A. A Systematic Literature Review of Animal-Assisted Interventions in Oncology (Part I): Methods and Results. Integr Cancer Ther. 2020 Jan-Dec;19:1534735420943278. 

  5. Levine GN, Allen K, Braun LT, Christian HE, Friedmann E, Taubert KA, Thomas SA, Wells DL, Lange RA; American Heart Association Council on Clinical Cardiology; Council on Cardiovascular and Stroke Nursing. Pet ownership and cardiovascular risk: a scientific statement from the American Heart Association. Circulation. 2013 Jun 11;127(23):2353-63. 

  6. Balajewicz B, Szukalska S, Karczewska M, Samborska A, Wróblewski K, Siwek L, Wróblewska P, Lichwala K. The Role of Oxytocin and Cortisol as Biomarkers of Efficacy in Animal-Assisted Interventions for Patients With Major Depressive Disorder: A Narrative Review. Cureus. 2026 Feb 8;18(2):e103217.

  7. Lai NM, Chang SMW, Ng SS, Tan SL, Chaiyakunapruk N, Stanaway F. Animal-assisted therapy for dementia. Cochrane Database Syst Rev. 2019 Nov 25;2019(11):CD013243. 

  8. Libro Emmanuel , por el médium Francisco C Xavier,  capítulo XVII.FEB

  9. Menor-Rodríguez MJ, Sevilla Martín M, Sánchez-García JC, Montiel-Troya M, Cortés-Martín J, Rodríguez-Blanque R. Role and Effects of Hippotherapy in the Treatment of Children with Cerebral Palsy: A Systematic Review of the Literature. J Clin Med. 2021 Jun 11;10(12):2589.


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