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Ciencia & Salud

  • Foto del escritor: Visión Espírita
    Visión Espírita
  • 20 dic 2025
  • 10 Min. de lectura

Tabaquismo: una visión transdisciplinaria entre la biología y la espiritualidad

Romina Romero



Somos espíritus encarnados que, a través del cuerpo físico, podemos experimentar los aprendizajes necesarios para nuestra evolución moral e intelectual. Cuidar del cuerpo, por tanto, no es sólo una cuestión biológica sino también un deber espiritual.


Entre los hábitos que más comprometen nuestra armonía se encuentra el tabaquismo, una adicción que afecta no sólo los pulmones y el sistema circulatorio sino también el equilibrio mental y  nuestro Periespíritu. Desde la perspectiva científica el tabaco introduce en el organismo más de siete mil sustancias tóxicas; desde la visión espírita cada una de ellas deja huellas en el periespíritu, alterando la vibración y dificultando la sintonía con planos superiores.

Este artículo busca analizar el tabaquismo desde una doble mirada: la evidencia científica que describe su impacto fisiológico y psicológico, así como la comprensión espírita que revela sus consecuencias en el campo moral y espiritual del Ser. 


Según la OMS cada año el tabaco mata a más de 8 millones de personas en el mundo, de ellas 1.2 M son fumadoras pasivas (tabaco de segunda mano), entre las que figuran 166.000 muertes en niños. En España mueren cada año más de 60.000 personas a causa de enfermedades provocadas por el consumo de tabaco. Y se estima un mínimo de 1.228 muertes atribuibles a la exposición al humo ambiental de tabaco en no fumadores. 


En el ámbito legislativo España aprobó en 2005 la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo regulando la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (1), prohibiendo el consumo en determinados espacios públicos cerrados. Posteriormente, en 2010, la Ley 42/2010 endureció las restricciones, extendiendo la prohibición a todos los espacios públicos cerrados de uso colectivo (bares, restaurantes, discotecas, etc.) (2). Más recientemente el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024–2027 establece una nueva hoja de ruta que ampliará las zonas libres de humo y equiparará legalmente los cigarrillos electrónicos con los productos tradicionales del tabaco. 

Sin embargo las leyes humanas aún no logran abarcar la complejidad del ser humano. Joanna de Ângelis, en Conflictos existenciales (3), nos dice acerca del tabaquismo: 


“…Los vicios, por lo tanto, provienen de la adaptación mental y moral a situaciones dolorosas y ambiguas, que requieren esfuerzo para una dirección sana, pero donde la falsa sensación de placer se transforma en angustia o aflicción tan pronto como se disfruta.

Entre los llamados vicios sociales destaca el tabaquismo, con consecuencias nocivas para el cuerpo físico adicto a la nicotina y otros conservantes del tabaco, además de generar trastornos emocionales.

Las causas del tabaquismo son de dos tipos. La primera es de naturaleza subjetiva porque es inherente a las emociones del individuo, presentándose en diversas manifestaciones como timidez y miedo, complejo de inferioridad e inseguridad, baja autoestima y ansiedad, que resultan de procesos evolutivos previos o que resurgen de los contenidos psíquicos inconscientes arcaicos e infantiles del fumador... Desde un punto de vista psicoanalítico, según Freud, durante el periodo de desarrollo oral en la infancia ante cualquier necesidad y llanto los niños reciben inmediatamente un chupete, lactancia materna, un dedo en la boca o dulces. Este fenómeno se repite en la adolescencia y la edad adulta cuando se recurre al tabaco, en su forma social y refinada, para recuperar la tranquilidad y aparentemente superar la ansiedad…

La segunda causa es objetiva, social y externa por naturaleza, derivada de la interacción con otros adictos a la nicotina que pretenden haber alcanzado la independencia (de padres, familia y profesores) afirmando su personalidad e integrándose en la sociedad adulta que también está plagada de adicciones...

…Una vez que comienza la desastrosa experiencia siempre que hay algún tipo de conflicto, ansiedad o inseguridad, el paciente recurre al tabaco en la vana ilusión de alcanzar el bienestar y la serenidad. A medida que el cuerpo se intoxica el nivel de necesidad aumenta, lo que conduce a una dependencia coercitiva e inquietante.


Las sabias palabras de Joanna nos invitan a reflexionar sobre las consecuencias del tabaquismo en los diferentes niveles: orgánico, psíquico y espiritual.



Impacto físico y psicológico


  • Afectación pulmonar: La FDA destaca que cada inhalación de cigarrillo introduce más de 7,000 sustancias químicas en el organismo, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas, subrayando el daño directo que el humo del tabaco causa en los tejidos pulmonares, provocando inflamación, deterioro celular y pérdida progresiva de la función respiratoria. (4). En revisión centrada en los mecanismos celulares se demuestra que el humo del cigarrillo daña las células endoteliales pulmonares, provocando disfunción de barrera, activación inflamatoria, apoptosis endotelial y remodelado vascular, lo que contribuye al desarrollo de enfisema, hipertensión pulmonar y otras enfermedades obstructivas pulmonares (5).


  • Afectación cardiovascular: El CDC afirma que el tabaquismo es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular (CVD) ya que aumenta de 2 a 4 veces el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular en comparación con quienes no fuman (6). Además, en un estudio prospectivo de 102 jóvenes (20-26 años), que muestra que los fumadores tienen valores significativamente más altos de rigidez arterial (onda de pulso, presión de pulso central y periférica) respecto a los no fumadores.  Este hallazgo revela que incluso en edades tempranas, el hábito de fumar está vinculado a cambios vasculares medibles, lo cual sugiere daño incipiente que puede evolucionar hacia patologías mayores. (7). Destacando que el abandono tabáquico tiene efectos directos a nivel cardiovascular (enfermedad coronaria, vascular periférica, grosor íntimo, lípidos, IMC), concluyendo que la cesación reduce significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y mejora la calidad de vida. (8)


  • Afectación neurológica: los efectos del tabaco en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso se relacionan al efecto de la nicotina en la neurotransmisión, acelerando el envejecimiento neuronal y favoreciendo las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, además de trastornos del sueño y vasculares cerebrales (9). Además en un estudio que incluía fumadores crónicos se observó que presentaban reducciones en materia gris en regiones cerebrales específicas (como el cerebelo, la ínsula, el tálamo) asociadas con control motor, emoción, memoria y funciones cognitivas, observándose que el tabaco no solo modifica la función sino también la anatomía cerebral (10). E incluso en un estudio prospectivo se observó que la exposición al tabaco en la niñez, adolescencia o incluso in útero se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en la adultez, mediante cambios en volumen cerebral implicados en vías inmunoinflamatorias (11).


  • Afectación oncológica/ envejecimiento: La American Cancer Society documenta que fumar daña las vías respiratorias y los alvéolos, incrementando el riesgo de EPOC y siendo responsable de aproximadamente el 80% de los casos de cáncer de pulmón (12). Además se observa un aumento de la incidencia de cánceres digestivos (boca, esófago, estómago, páncreas, colon y recto). Otros estudios señalan que fumar acelera el envejecimiento epigenético de las células respiratorias y del tejido pulmonar, alterando los patrones de metilación del ADN y acelerando los procesos de degeneración celular (13).


¿Pero puede el tabaco también tener efecto sobre nuestras salud mental? La respuesta es sí. Una investigación reveló que los fumadores tienen un 46% más de probabilidad de desarrollar un trastorno depresivo mayor respecto a los no fumadores y que este riesgo se duplica en los fumadores intensos (14). Además dejar de fumar se asocia con reducciones significativas en los niveles de ansiedad y depresión, tanto en personas con antecedentes psiquiátricos como en aquellas sin ellos (15).


El espiritismo nuevamente nos enseña, a través de Conflictos existenciales (3), que:


“…Así como la adicción se instaló, superarla se produce a través de un proceso similar y prolongado.

…La llamada “compensación del fumador” —exhibir el paquete de cigarrillos, sacarlo de apartamentos de lujo, la postura exhibicionista— crea dificultades cuando el fumador decide abandonar el hábito.

Es necesario tener en cuenta inicialmente una postura psicológica: la forma en que uno se liberará para ser un exfumador y no alguien que ha dejado de fumar —una forma de pérdida— deseando realmente alcanzar el éxito, puesto que ya sabe que debe parar, de modo que realmente quiere parar…

...Por lo tanto es necesario un cambio de comportamiento en el que el paciente debe tener una percepción clara de su ansiedad, aprendiendo a superarla y a vencerla sin el uso de tabaco…

…El verdadero deseo debe sustentarse en un pensamiento arraigado en la lógica y en el anhelo de una existencia sana en la que los valores personales estén preparados para superar las dificultades de la etapa en la que uno se encuentre.


Joanna nos hace reflexionar acerca de que el abandono de esta adicción requiere un gran compromiso, pero ¿por qué es tan complejo el proceso de dejar de fumar? La explicación es multicausal, por un lado a  nivel cerebral, sabemos que la  nicotina, principal sustancia adictiva del tabaco, actúa sobre el sistema dopaminérgico mesolímbico, también llamado sistema de recompensa, esta ingresa rápidamente en el cerebro (en 7–10 segundos) y se une a los receptores nicotínicos de acetilcolina (nAChR), especialmente en el área tegmental ventral (VTA), estimulando la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, una región que produce la sensación de placer, alivio y satisfacción (16).  Por otro lado, el uso repetido produce desensibilización de aquellos receptores nicotínicos de manera que el fumador necesita más nicotina para sentir el mismo efecto (tolerancia), de manera que cuando no hay nicotina estos receptores se vuelven hiperactivos, causando irritabilidad, ansiedad, dificultad de concentración y malestar (síndrome de abstinencia) (17). A la vez que la adicción al tabaco tiene un fuerte componente psicológico y contextual, de manera que el cerebro crea asociaciones automáticas entre fumar y ciertas emociones o rutinas: el café, una pausa, el estrés, la conversación. Cada una de esas señales activa redes neuronales que anticipan la liberación de dopamina, produciendo un “deseo condicionado”. Por eso muchos recaen no solo por ansiedad física sino por situaciones gatillo o hábitos profundamente arraigados (18).


Y Joanna (3) enfatiza que en este proceso de cese tabáquico el acompañamiento psicológico es fundamental: “… Simultáneamente, la ayuda psicoterapéutica de un especialista, para acompañar el procedimiento que restablecerá la salud y la paz, se convierte en un factor esencial para el éxito que se desea alcanzar…”.

 


El Impacto espiritual del Tabaco


¿Existirá algún impacto del tabaco en nuestro Periespíritu? Chico Xavier, hombre sabio y por sobre todo abierto a los avances científicos, nos dice en su en el libro Ventana para la vida (19): “…Todo hábito perjudicial crea condiciones anómalas para el periespíritu, imponiendo limitaciones difíciles de erradicar. En cuanto a la definición de la relación entre “hábito perjudicial y constitución molecular del periespíritu” y los reflejos de uno sobre el otro en los dos planos de la materia, refiriéndonos a las experiencias en la Tierra, aún no contamos con una terminología propia para presentar el fenómeno desde dentro, como sería deseable…”

Pero en esta misma entrevista Chico nos da las herramientas fundamentales para superar esta adicción, en una pregunta del libro Ventana para la Vida (19) y que dice:


“…Qué consejos suele dar a los fumadores que, debilitados por sucesivas recaídas, acuden a usted en busca de orientación, ¿nuevas fuerzas y motivación para superar la dependencia física y mental creada por la nicotina?

Respuesta: La oración y el trabajo, según entiendo son siempre los mejores recursos para defendernos de cualquier desequilibrio…”


Es por todo esto que los procesos neurobiológicos de la adicción —como la estimulación dopaminérgica, la dependencia química o las asociaciones conductuales— reflejan también desequilibrios energéticos y morales que afectan al Periespíritu, el cuerpo sutil que media entre el alma y la materia.


La nicotina, al alterar de forma artificial los circuitos cerebrales del placer, produce una ilusión de bienestar que interfiere en la verdadera armonía interior. El fumador busca alivio en una sustancia externa, desplazando el origen del gozo —que es espiritual— hacia lo material y transitorio.

Esa dependencia, sostenida en el tiempo, entorpece la libertad del espíritu, pues lo somete a automatismos del deseo y a vibraciones densas que debilitan su campo energético.

En las preguntas 918 y 933 del Libro de los Espíritus aprendemos que “la verdadera felicidad no consiste en los placeres materiales, sino en la conciencia tranquila y en la satisfacción del deber cumplido”. Así, el proceso de liberación del tabaquismo no es sólo fisiológico sino también una tarea moral y espiritual: recuperar la soberanía de la voluntad sobre el impulso.


Desde una mirada transdisciplinaria, dejar de fumar representa mucho más que una decisión sanitaria: es un acto de autolibertad, de armonización interior y de elevación vibratoria. 


  1. https://www.boe.es/eli/es/l/2005/12/26/28/con

  2. https://www.boe.es/eli/es/l/2010/12/30/42/con

  3. Divaldo Pereira Franco, espíritu Joanna de Angelis. Conflictos existenciales. Editorial Leal.

  4. https://www.fda.gov/tobacco-products/health-effects-tobacco-use/keep-your-air-clear-how-tobacco-can-harm-your-lungs

  5. Lu Q, Gottlieb E, Rounds S. Effects of cigarette smoke on pulmonary endothelial cells. Am J Physiol Lung Cell Mol Physiol. 2018 May 1;314(5):L743-L756. 

  6. https://www.cdc.gov/tobacco/about/cigarettes-and-cardiovascular-disease

  7. Guberna, S.M.; Jercălău, C.E.; Catană, A.; Drăgan, E.; Avram, A.-G.; Cuciureanu, I.; Manea, M.M.; Andrei, C.L. The Impact of Smoking on Arterial Stiffness in Young Adults: A Prospective Analysis. Healthcare 202412, 1909.

  8. Mahato Gulam Nabi Husain1, Upadhyay Ronak Brijeshkumar, Abhimanyu Agarwal, Patel Dhwani Manishbhai, Patel Dhwani Manishbhai, Binay K Panjiyar. Impact of smoking cessation on cardiovascular outcomes: A systematic review. Interventional Cardiology (2023) Volume 15, Issue 5.

  9. Hajdusianek, W.; Żórawik, A.; Waliszewska-Prosół, M.; Poręba, R.; Gać, P. Tobacco and Nervous System Development and Function—New Findings 2015–2020. Brain Sci. 202111, 797.

  10. Sutherland, M.T., Riedel, M.C., Flannery, J.S. et al. Chronic cigarette smoking is linked with structural alterations in brain regions showing acute nicotinic drug-induced functional modulations. Behav Brain Funct 12, 16 (2016).

  11. Lin, C., Lin, F., Yang, K. et al. The brain structure underlying the nonlinear association between early-life tobacco smoke exposure and the risk for cognitive decline and dementia in adulthood: a large prospective cohort study. BMC Public Health 25, 216 (2025).

  12. https://www.cancer.org/cancer/risk-prevention/tobacco/health-risks-of-smoking-tobacco.

  13. Wu, X., Huang, Q., Javed, R. et al. Effect of tobacco smoking on the epigenetic age of human respiratory organs. Clin Epigenet 11, 183 (2019).

  14. Pasco JA, Williams LJ, Jacka FN, et al. Tobacco smoking as a risk factor for major depressive disorder:population-based study. British Journal of Psychiatry. 2008;193(4):322-326.

  15. Wu AD, Gao M, Aveyard P, Taylor G. Smoking Cessation and Changes in Anxiety and Depression in Adults With and Without Psychiatric Disorders. JAMA Netw Open. 2023;6(5):e2316111.

  16. Volkow, N. D., & Morales, M. (2015). “The brain on drugs: from reward to addiction.” Cell, 162(4), 712–725.

  17. Picciotto, M. R., & Kenny, P. J. (2013). “Molecular mechanisms underlying behaviors related to nicotine addiction.” Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine, 3(1): a012112.

  18. Skinner, M. D., & Aubin, H. J. (2010). “Craving’s place in addiction theory: contributions of the major models.” Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 34(4), 606–623.

  19. Fernando Worm y Francisco C. Xavier. Janela para a Vida. Editorial FERGS.


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