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Conociendo el Espiritismo

El Libro de los Espíritus

Preguntas y respuestas de la 60 a la 67

 

Flavia Roggerio



En esta edición el tema que vamos a tratar es el “Principio Vital”.


Continuamos con el estudio de las preguntas y respuestas recopiladas por Allan Kardec en El Libro de los Espíritus. En el capítulo IV se recogen las preguntas y respuestas de los Espíritus sobre el principio de la vida; sobre el origen de los seres orgánicos, que son los que tienen en su interior una fuente de actividad propia que les da la vida, seres que nacen, crecen, se reproducen por sí mismos y mueren, seres que están provistos de órganos especiales con los que cumplir los diferentes actos de la vida y apropiados para satisfacer sus necesidades en aras de su conservación. Dichos seres son el ser humano, los animales y las plantas. También estudiaremos los seres inorgánicos, que son los que carecen de vitalidad, de movimiento propios y que únicamente se forman mediante agregación de materia. Dichos seres son los minerales, el agua, el aire, etc.


El texto entrecomillado, a continuación de cada pregunta, es la respuesta de los Espíritus. Debido a la complejidad de algunas respuestas, se han diferenciado con otro tipo de letra las notas y explicaciones añadidas por el autor, en los casos en que existía la posibilidad de que pudieran ser confundidas con el texto de las respuestas.


Cuando forman párrafos enteros no hay lugar a confusión, de modo que se ha conservado el tipo de letra habitual.


¡Vamos allá!


Seres orgánicos e inorgánicos


60. La fuerza que une los elementos de la materia ¿es la misma en los cuerpos orgánicos y en los inorgánicos?

“Sí, la ley de atracción es la misma para todos”.


61. ¿Hay alguna diferencia entre la materia de los cuerpos orgánicos y la de los cuerpos inorgánicos?

“Es siempre la misma materia, pero en los cuerpos orgánicos está animalizada”.


62. ¿Cuál es la causa de la animalización de la materia?

“Su unión con el principio vital”.


63. El principio vital ¿reside en un agente particular o no es más que una propiedad de la materia organizada? En una palabra ¿es un efecto o una causa?

“Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia. Ese agente, sin la materia, no es la vida, así como la materia no puede vivir sin ese agente. Este da la vida a los seres que lo absorben y lo asimilan”.


64. Hemos visto que el espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del Universo. El principio vital ¿conforma un tercer elemento?

“Sin duda es uno de los elementos necesarios para la constitución del Universo. No obstante, su fuente es la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, como el oxígeno y el hidrógeno. Con todo, ninguno de ellos es un elemento primitivo, pues todos proceden de un mismo principio”.


64a. Parece resultar de ahí que el principio de la vitalidad no es un agente primitivo distinto, sino una propiedad especial de la materia universal, que se debe a ciertas modificaciones de dicha materia.

“Es la consecuencia de lo que hemos dicho”.


65. El principio vital ¿reside en alguno de los cuerpos que conocemos?

“Su fuente es el fluido universal. Es lo que vosotros llamáis fluido magnético o fluido eléctrico animalizado. Es el intermediario, el lazo entre el espíritu y la materia”.


66. El principio vital ¿es el mismo para todos los seres orgánicos?

“Sí, modificado según las especies. Es lo que les da movimiento y actividad y los distingue de la materia inerte, pues el movimiento de la materia no es la vida. La materia recibe ese movimiento, no lo da”.


67. La vitalidad ¿es un atributo permanente del agente vital o sólo se desarrolla por el funcionamiento de los órganos?

“Sólo se desarrolla con el cuerpo. ¿No hemos dicho que ese agente sin la materia no es la vida? Se necesita la unión de ambos para producir la vida”.


67a. ¿Se puede decir que la vitalidad se halla en estado latente cuando el agente vital no está unido al cuerpo?

“Sí, así es”.

El conjunto de los órganos constituye una especie de mecanismo que recibe su impulso, de la actividad intrínseca o principio vital que reside en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos.


Al mismo tiempo que el agente vital da impulso a los órganos, la acción de los órganos mantiene y desarrolla la actividad del agente vital, semejante a cómo el rozamiento genera calor.


Resumiendo de una forma más simple, podemos decir que el Principio Vital, tal cual su nombre indica, es el principio de la vida material y orgánica, sea cual sea la fuente de la que provenga y es común a todos los seres vivos, desde las plantas hasta el ser humano. Visto que la vida puede existir prescindiendo de la facultad de pensar, el principio vital es algo distinto e independiente. El vocablo vitalidad no refleja la misma idea. Para unos, el principio vital es una propiedad de la materia, un efecto que se da cuando la materia se halla en determinadas circunstancias. Según la opinión de otros –siendo esta la idea más común– aquél reside en un fluido especial, universalmente esparcido y del que cada ser absorbe y asimila para sí una parte durante su vida, así como vemos que los cuerpos inanimados absorben la luz. Sería, por tanto, el fluido vital que, con arreglo a ciertas opiniones, no sería otro que el fluido eléctrico “animalizado”, designado asimismo con los nombres de fluido magnético, fluido nervioso, etc.


Sea lo que fuere, hay un hecho irrebatible, porque se desprende del resultado de la observación y es que los seres orgánicos poseen en sí una fuerza intrínseca que produce el fenómeno de la vida en tanto dicha fuerza existe; que la vida material es común a todos los seres orgánicos e independiente de la inteligencia y el pensamiento; que inteligencia y pensamiento son las facultades propias de ciertas especies orgánicas; y por último, que entre las especies orgánicas dotadas de inteligencia y pensamiento hay una que está provista de un sentido moral especial, que le confiere una incontestable superioridad sobre las demás y es, la especie humana. Así pues, se comprende que, poseyendo varias acepciones, el alma no excluya ni al materialismo ni al panteísmo.


El espiritualismo mismo puede muy bien entender el alma según una u otra de las dos primeras definiciones, sin perjuicio del ser inmaterial distinto, al que dará, entonces, cualquier otro nombre. De modo que esta palabra no representa en modo alguno una opinión. Se evitaría también la confusión –aun sirviéndonos de la palabra alma en los tres casos– agregándole un adjetivo calificativo que especificara el punto de vista desde el cual se la considera, o la aplicación que se le da. Sería entonces un término genérico, que representaría a la vez, el principio de la vida material, de la inteligencia y del sentido moral y que se distinguiría mediante un atributo.


En consecuencia, podríamos hablar del alma vital para designar el principio de la vida material, el alma intelectual para el principio de la inteligencia y el alma espiritual para el principio de nuestra individualidad después de la muerte. Según se aprecia, es todo cuestión de palabras, aunque son muy importantes para que podamos entendernos correctamente. Así pues, el alma vital sería común a todos los seres orgánicos: vegetales, animales y personas; el alma intelectual pertenecería a animales y personas; y el alma espiritual correspondería a las personas únicamente.


Según vamos avanzando en la lectura de las respuestas ¿no tienes la sensación de que muchas cosas cobran sentido?


En la próxima edición seguiremos hablando sobre el Principio Vital, más concretamente sobre la vida y la muerte.


Os invitamos a seguir las publicaciones siempre con la idea de reflexionar e interiorizar las enseñanzas de los Espíritus, además de observar cómo estas informaciones influyen en tu manera de ver y vivir esta vida.

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