Ecología
- Visión Espírita

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Menos bytes, más naturaleza
Roberto Caldas

La primavera anuncia la plenitud de la naturaleza, preparando el camino para la llegada de la estación dorada del año: el verano. Las voces de los espíritus se hacen oír, comunicando a la humanidad encarnada, de todas las creencias y filosofías, el mensaje multicolor de la vida que estalla deslumbrantemente en esta época del año.
Una de estas voces es la de João de Deus, quien expresó poéticamente a través de Chico Xavier:

Hablar de filosofía espírita, ecología, VIDA y de la llegada del verano, ¿por qué mencionar las bellezas de la primavera?
En pocas palabras: porque mantiene viva la naturaleza indispensable e irremplazable de la contemplación de la Creación Divina, con un detalle fundamental que no podemos pasar por alto: la reconexión con la Naturaleza de forma respetuosa, consciente y, sobre todo, protectora de toda la vida en todos sus reinos y en todas las estaciones del año.
Contemplar tanta belleza y riqueza, y disfrutar de las energías que emanan de los bosques y de la biodiversidad sin devolver amor, atención y cuidado, es una incoherencia que genera todo tipo de enfermedades físicas, emocionales y ambientales. Individuales y colectivas. En todas las especies.
Con estas ideas en mente, consideremos la llegada del verano y todo su esplendor y fuerza.
Consideremos también el momento en que se encuentra el equilibrio climático en la Tierra; las especies en riesgo real de extinción; y la opresión de diversos grupos humanos y no humanos, descritos con el sufijo “-ismo”: sexismo, especismo, racismo y tantos otros. Esta opresión es impuesta por un sistema gobernado por falsos dioses sedientos de lucro, poder y dominación. Entre estos “dioses” se encuentran quienes gestionan el mundo digital.
El lector quizá se pregunte: ¿qué relación existe entre la contemplación de la Creación, la llegada del verano y el entorno de las redes sociales y la inteligencia artificial? Siga leyendo, pues las conexiones se aclararán.
Más conocimiento y tecnología: más responsabilidad y riesgos
Cuanto más avanza la tecnología, más herramientas surgen, más comodidades (supuestas) y nuevas necesidades (¿son realmente necesarias?), mayor conectividad y velocidad. El cielo parece ser el límite. Deslumbrada por tales posibilidades, la humanidad sigue los dictados de las tendencias digitales, los algoritmos y la constante actualización de los dispositivos móviles.
Pero existe otra cara de la moneda.
Un mayor conocimiento y poder deben ir acompañados de una mayor responsabilidad y lucidez del espíritu encarnado, que debe ser consciente de los excesos en el uso de la tecnología y de los efectos que la cadena de producción de estos sectores impone a la naturaleza, sin olvidar el bienestar de las generaciones futuras. Y no podemos dejar de mencionar las consecuencias emocionales, como nos advierte Joanna de Ângelis:
“El exceso de tecnología, que aparentemente resolvería los problemas humanos, ha generado nuevos dramas y conflictos de comportamiento en la rutina degradante, que deben ser reexaminados para su posterior corrección.” [2]
Los ecosofistas profundizan en esta idea, basándose en la ecología profunda:
“La sociedad tecnológica no solo aliena a los seres humanos del resto de la naturaleza, sino que también los aliena de sí mismos y de los demás.” [3]
Por lo tanto, estas son las ideas centrales: las cuatro estaciones son hermosas, cada una a su manera, siendo el verano la cúspide de la belleza y la energía; la naturaleza y todos sus elementos invitan a la contemplación sagrada, pero el mundo digital y sus excesos de uso (a menudo innecesarios), junto con sus amenazas, son factores que desequilibran este escenario.
¿Por qué lo desequilibran?
El verano trae consigo temperaturas cada vez más altas, lo que provoca incendios forestales, sequías, tormentas y problemas en la matriz energética con mayor frecuencia, aumentando las dificultades para el planeta y para sus habitantes de todas las especies. El mundo digital desempeña un papel importante en este escenario.
Por un exceso de verde, no a las granjas de servidores

El crecimiento exponencial de enormes granjas de servidores que satisfacen la creciente demanda del sector es preocupante. Estos complejos electrónicos requieren enormes cantidades de electricidad y recursos minerales, que no son infinitos. Además de emitir gases de efecto invernadero y contaminar el medio ambiente con su molesto zumbido las veinticuatro horas del día, sin mencionar el calentamiento del suelo alrededor de estas instalaciones, la naturaleza lo sufre. El verano lo evidencia.

“El agua es el símbolo más perfecto de la esencia de Dios, que está tanto en los cielos como en la Tierra”. [4]
La demanda de agua potable en estas granjas es desmesurada, al igual que el vertido de aguas residuales contaminadas al suelo y a las aguas subterráneas.
Cada baile en TikTok, cada hora perdida desplazándose por las pantallas del móvil, cada búsqueda realizada mediante IA supone el uso de enormes recursos naturales de un planeta pequeño, limitado y sensible como el nuestro.
El verano llega para suplicarnos: más verde, menos electrónica. Menos cicatrices de la minería en la corteza terrestre, más bosques y ríos limpios.
¡Menos bytes, más naturaleza!
La pausa contemplativa y protectora es un acto revolucionario. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han afirma que “el exceso de estímulos e información nos impide experimentar la profundidad de la experiencia. La pausa es resistencia. La pausa es libertad. Sin pausa, la vida se convierte en mera actuación”.
El espíritu de André Luiz no podría ser más claro. ¿Estás respirando ahora? Ahí mismo, donde te encuentras, contempla, protege, preserva y, preferiblemente, «olvídate» con frecuencia de tu tableta o de tu teléfono móvil:
“Con un alma agradecida y serena, bendice la Naturaleza que te nutre, protegiendo, en la medida de lo posible, a todos los seres y a todas las cosas de la región donde respiras”. [5]
Este verano (y en las demás estaciones): conexiones más auténticas
Marco Aurelio, el filósofo estoico, nos interpela al decir:
“Nada engrandece más la mente que la capacidad de cuestionar todo lo que se presenta en la vida”. [6]
El verano llega trayendo consigo bellezas y riesgos. Estos últimos, causados por la desconexión de corazones y mentes respecto a la sabiduría de la Naturaleza. ¿Hasta cuándo seguiremos desgarrando las páginas de este libro?
“La Naturaleza es el libro sublime de la vida”. Emmanuel. [7]
Vivimos en tiempos en los que ya no podemos dejar de cuestionar la artificialidad del sistema bajo el cual vivimos, ignorando el carácter sublime de la Madre Naturaleza y persistiendo en esta especie de “ayuno” voluntario o forzado de naturaleza.
Que el ayuno sea más digital. Que el ayuno sea de algoritmos, para que podamos deleitarnos sin moderación en el activismo ambiental y en los maravillosos frutos de la tierra que nos brinda el comienzo del verano, esperando que cada uno de nosotros colabore en la tarea de reequilibrar este planeta único por la diversidad de su vegetación, sus especies y su VIDA.
La Creación espera precisamente esto de cada uno de sus hijos:
“Y si estáis despiertos en el pensamiento, ante los principios del Bien Eterno, comprenderéis, en todas las situaciones y en todos los lugares, que Dios necesita vuestra colaboración y os espera”. [8]
No dejemos que los veranos de la vida transcurran inmersos en bytes, desconectados de la Naturaleza y sin cumplir nuestro papel como ciudadanos del planeta.
Referencias
[1] XAVIER, F. C.; JOÃO DE DEUS (Espíritu). Kindergarten. Capítulo «Primavera».
[2] FRANCO, Divaldo; JOANNA DE ÂNGELIS (Espíritu). El hombre integral.
[3] SESSIONS, George; DEVALL, Bill. Ecología profunda.
[4] XAVIER, F. C.; HUMBERTO DE CAMPOS (Espíritu). Albricias.
[5] VIEIRA, W.; ANDRÉ LUIZ (Espíritu). Conducta Espírita. Capítulo 32: «Ante la Naturaleza».
[6] AURELIO, Marco. Meditaciones.
[7] XAVIER, F. C.; EMMANUEL (Espíritu). Levántate y sigue.
[8] XAVIER, F. C.; MEIMEI (Espíritu). Dios espera. Capítulo «Dios espera».

