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Editorial

  • Foto del escritor: Visión Espírita
    Visión Espírita
  • hace 6 días
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

La regeneración comienza en nosotros

Año 17 | n. 68 | Verano


Imagen generada por ChatGPT
Imagen generada por ChatGPT

Vivimos tiempos singulares. La humanidad atraviesa una etapa de profundas transformaciones sociales, tecnológicas, ambientales y espirituales. Ante los desafíos de nuestro tiempo, la Doctrina Espírita nos invita a mirar más allá de las apariencias y comprender que toda gran transformación colectiva comienza siempre en el interior de cada ser humano.


En esta edición de Visión Espírita, nuestros colaboradores nos ofrecen valiosas reflexiones sobre diferentes aspectos de ese proceso de renovación que, desde diversas perspectivas, convergen en una misma enseñanza: el verdadero progreso no depende únicamente de los conocimientos que adquirimos ni de las capacidades que desarrollamos, sino, sobre todo, de la forma en que los utilizamos al servicio del bien.


Nuestra querida colaboradora Bettina Firenze nos conduce por una reflexión inspirada en las enseñanzas de Divaldo Pereira Franco sobre la transición planetaria. En un momento histórico en el que la Tierra avanza hacia condiciones más elevadas de convivencia y fraternidad, cada uno de nosotros es llamado a participar activamente en esa transformación mediante la reforma íntima, el esfuerzo por mejorar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, y el compromiso con los valores del Evangelio. La regeneración del planeta no es una tarea ajena a nosotros; comienza en las decisiones que tomamos cada día.


Desde otra perspectiva complementaria, Roberto Caldas nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza y con la tecnología. En una sociedad caracterizada por la hiperconectividad, la velocidad y el exceso de estímulos, corremos el riesgo de perder la capacidad de contemplar la belleza del mundo que nos rodea: el uso irreflexivo de la tecnología y el consumo permanente de información pueden alejarnos de esa conexión esencial. Como recuerda el filósofo Byung-Chul Han, la pausa se ha convertido en un acto de libertad. Quizá también podríamos decir que la contemplación es hoy una forma de resistencia espiritual.


En esa misma línea de ampliación de la conciencia, Romina Romero nos ofrece una hermosa aproximación al encuentro entre ciencia y espiritualidad a través de nuestra relación con los animales. Durante mucho tiempo, la humanidad ha adoptado una visión excesivamente centrada en sí misma, olvidando que comparte el planeta con innumerables formas de vida.


Hoy, tanto la sensibilidad espiritual como la investigación científica comienzan a señalar una misma dirección: los animales no son simples recursos a nuestra disposición, sino compañeros de camino que enriquecen nuestra existencia y contribuyen a nuestro bienestar emocional, psicológico y espiritual. Reconocer a nuestros hermanos menores con respeto, ternura y compasión es también una expresión concreta de nuestra evolución moral.


Por su parte, David Santamaría, en su artículo sobre la mediumnidad, nos recuerda una enseñanza fundamental de la Codificación Espírita: la facultad mediúmnica es, en sí misma, una capacidad neutra. No constituye un indicador de superioridad moral ni una garantía de elevación espiritual. Lo que realmente importa es el uso que hacemos de ella. Esta reflexión puede extenderse a todas las capacidades humanas. La inteligencia, la ciencia, la tecnología, el conocimiento o la mediumnidad solo encuentran su verdadero sentido cuando están orientados por la ética, la responsabilidad y el amor al prójimo.


La transición planetaria de la que tanto se habla no será construida únicamente por grandes acontecimientos históricos. Se construirá, sobre todo, a través de millones de pequeños gestos cotidianos: una palabra de consuelo, una actitud más consciente hacia la naturaleza, un uso responsable de nuestros recursos, una relación más respetuosa con los animales, una práctica mediúmnica orientada al bien, una pausa para escuchar la voz de la conciencia o una decisión sincera de mejorar un poco cada día.


Que esta edición nos inspire a participar activamente en esa construcción.

Porque la regeneración del mundo comienza, siempre, en la regeneración de nosotros mismos.


Saludos fraternos,

Ana Carolina Carlos

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