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Educación del Espíritu

El lenguaje del arte y el juego: un lugar de producción de sentidos

 

Leonardo Delai y Teresa Vázquez

Texto adaptado de Visión Espírita, 2010





Si de alguna manera todo es lenguaje y el espacio donde se efectúa es el punto de convergencia y de interacción con el habla, por lo tanto, es un lugar de producción de significados. ¿Cómo sucede este proceso en el caso de niños en fase preoperatoria del pensamiento? Un pensamiento todavía muy apegado a lo que perciben los sentidos (tacto, vista, olfato, etc.


Podríamos plantear problemas -de hecho, retos- de forma lúdica y, a partir de ahí, desarrollar un diálogo con el niño. Sí, incluso los niños pequeños necesitan material simbólico (cuentos, fantasías, música, dibujos que son una especie de narrativa gráfica, como sugiere Vygotsky), a través del cual pueden “hacer un experimento con sus imágenes y palabras” como una forma de dar sentido a lo que viven. Vygotsky dice que la imaginación en la infancia es el juguete en acción.Y es a través de este “juguete imaginario” que el niño aprende a reflexionar sobre sus experiencias, por ejemplo Freud dice que la antítesis del juego no es lo “serio”, sino lo real.


En el juego, el niño viviría lo que le cuesta vivir en la realidad, compensa lo que no puede tener en el mundo concreto, así, los deseos insatisfechos serían estímulos motivadores de fantasías, que el niño realiza a través del juego. También en el juego infantil, el niño experimenta lo que en la vida real le provoca lágrimas y dolor, porque jugando es como tiene el "control" de esta realidad. Cosas que le frustran a través del juego el niño se enfrenta a esta situación como sujeto activo, pudiendo así crear un final diferente al de la vida real, una historia triste, por ejemplo, puede tener un final feliz.


Al exponer sus dificultades en el juego el niño se expresa “como un grito enganchado en la garganta” - por eso jugar tendría esa función de “arrebato”, elaborando contenidos difíciles.

Freud dice que en los adultos la creación del arte y el ensueño serían la continuación y sustitución del viejo juego infantil. La fuente que alimenta el juego sería este deseo de moldear el mundo subjetivo, creando un universo lúdico y luego artístico, que se distinga de la realidad para elaborarla mejor.


Debido a que es en el mundo de ficción donde aparecen los conflictos en los cuentos, dibujos y fantasías (la bruja encarcelando a los niños, la madrastra ideando formas de alejar al niño lejos del padre, etc.), la resistencia de los niños a pensar en ello disminuye y pueden lidiar de una manera más sencilla con contenidos que les cuesta verbalizar, y que en una edad temprana, ni siquiera saben reconocer y nombrar. Como dice Espírito Iván de Alburquerque: “La lectura psicoanalítica que han hecho los investigadores del área son unánimes al decir que hay una fusión de valores internos y externos, como dialéctica interpretativa de lo que se ve, se piensa y se siente”.


A partir de estas observaciones podemos ver que el funcionamiento psicológico de los humanos se desarrolla en función de las relaciones establecidas con el mundo exterior. Como dice el pensamiento de Vygotsky, vemos que esta relación del sujeto con el mundo está intervenida por sistemas simbólicos.


Esta relación entre los seres humanos y el mundo deja de ser directa y pasa a ser influenciada por lo que está en su entorno. Según Vygotsky los instrumentos y los signos tendrían la función de ayudar al hombre en su relación con el mundo.


En el entorno social humano el hombre utiliza instrumentos psicológicos que actúan ayudando al pensamiento, como los instrumentos de trabajo ayudan exteriormente a la acción del sujeto. Los signos, reiteramos, en condiciones normales tendrían la función de mediación en la relación hombre-mundo. En el contexto del ser encarnado y su evolución estos instrumentos se encuentran en el pensamiento y estos se crean, se desarrollan y evolucionan en el ámbito educativo en el que se sitúan los individuos.


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