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El Libro de los Médiums

¿Pueden escribir directamente los Espíritus?

Laboratorio del mundo invisible – 1ª parte

(El Libro de los Médiums, capítulo VIII)

 

David Santamaría



Partiendo de una visión (ver ítem 116 del capítulo VII), Kardec examina uno de los fenómenos físico-intelectuales más sorprendentes: la escritura directa o pneumatografía; fenómeno físico porque se efectúa materialmente y, también, fenómeno intelectual porque alguien comparte un mensaje desde el mundo espiritual. 

Veamos sucintamente el contenido de aquella percepción visual: una médium vidente, que estaba enferma de gravedad, vio sentado junto a su cama, velándola, a un conocido suyo a quien pudo reconocer perfectamente; ese hombre, incluso, llevaba en su mano su característica caja de rapé (tabaco molido que se aspira por la nariz). 

Kardec realizó una larga, imperdible e impecable serie de 18 preguntas (ver ítem 128) intentando averiguar cómo ese Espíritu había podido “fabricar” aquella cajita de tabaco, para así indagar como los Espíritus actúan sobre la materia cósmica elemental para realizar el fenómeno de la escritura directa. Veamos algunas de esas preguntas y respuestas (respetando el número de orden del original, para facilitar una posible consulta en el libro); todos los resaltados son nuestros:


2. «La caja de rapé tenía la misma forma de la caja que él usaba habitualmente, que estaba guardada en su casa. ¿Qué era, pues, la caja que la aparición sostenía con las manos?

Una apariencia. Era para que la circunstancia fuera notada, como realmente lo fue, y para que la aparición no fuera tomada por una alucinación producida por el estado de salud de la vidente. El Espíritu quería que la señora en cuestión creyese en la realidad de su presencia, y para eso adoptó todas las apariencias de la realidad

Es perfectamente posible que ese Espíritu (de una persona viva, en esta ocasión) no fuera plenamente consciente de qué manera “hizo” tanto su vestimenta como la caja de rapé. Es probable, como ya indicábamos en VE59, que en muchas oportunidades ese proceso obedezca a un automatismo que se “pone en marcha” cuando el Espíritu piensa, “siente”, que está en una determinada situación, reproduciendo los vestidos y los accesorios que le son habituales sin siquiera ser consciente que lo está haciendo.


3. «Dijiste que era una apariencia. Sin embargo, una apariencia no tiene nada de real: es como una ilusión óptica. Querríamos saber si esa caja de rapé era sólo una imagen sin realidad, o si había en ella algo material

Por cierto lo había

OBSERVACIÓN (de Kardec) – Es evidente, en este caso, que debemos entender la palabra apariencia en el sentido de aspecto, de imitación. La caja de rapé real no estaba ahí. La que tenía el Espíritu sólo era la representación de la real. Así pues, en relación con la caja original, se trataba de una simple apariencia, aunque estuviera formada de un principio material

Únicamente con estas dos cuestiones ya queda perfectamente delimitada la posibilidad que tienen los Espíritus de “construir” un objeto material que, además, hubiera podido llegar a ser tangible para la vidente enferma si ello hubiese sido necesario a criterio de los Espíritus.


17. «Dado que el Espíritu puede extraer del elemento universal los materiales que necesita para la producción de todas esas cosas, y darles una realidad temporaria, con sus propiedades, también puede extraer de allí lo que necesita para escribir. Por consiguiente, eso parece darnos la explicación del fenómeno de la escritura directa.»

El fenómeno de la escritura directa es, por parte de quienes estamos en el mundo material, de ejecución muy simple: basta con colocar un papel en blanco dentro de un recipiente seguro, que no se pueda manipular y hay que esperar a que los Espíritus (si les es técnicamente posible y, además, lo crean oportuno) escriban algunas palabras. 


Evidentemente se necesita la presencia de un médium de efectos físicos, sea éste consciente o no de su capacidad mediúmnica. Asimismo se podrían emplear un par de pizarras atadas entre sí y resguardadas para evitar que puedan ser manipuladas. El fenómeno se puede simplificar añadiendo junto al papel un lápiz o, en el caso de las pizarras una tiza o un rotulador. Sin embargo, el fenómeno de pneumatografía genuino, más relevante a nivel de complejidad técnica, es el que implica la “fabricación” del lápiz o tiza por parte de los Espíritus.


Ciertamente, el fenómeno desde el punto de vista del plano espiritual debe ser de mucha complejidad. Generalmente desde el plano material no somos conscientes de lo complicado de la realización de la fenomenología mediúmnica, especialmente la física, tendiendo a pensar que es algo de ejecución sencilla.

18. «Si la materia de la que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, ¿por qué los trazos de la escritura directa no desaparecen?

No saquéis conclusiones a partir de palabras. En primer lugar, no dije nunca. En aquella respuesta me refería a un objeto material voluminoso, mientras que aquí se trata de signos escritos, que es útil conservar, y entonces se los conserva

Podríamos preguntarnos qué utilidad, qué sentido, podría tener hoy en día una experiencia de este tipo, cuando, en espectáculos de prestidigitación habitualmente se ven trucos realmente sorprendentes que parecen trascender las leyes de la Física, aunque comprendemos que los ilusionistas nos están “engañando”.

Entonces, comprendiendo perfectamente que se podría sospechar que se pudiera cometer un fraude (algo que siempre hay que tener presente), solamente podremos confiar en experiencias realizadas en entornos de máxima confianza, seriedad y control. Si en esas circunstancias, se llegan a obtener mensajes de escritura directa ciertamente serían una prueba muy importante de la acción de los Espíritus sobre la materia.


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